lunes, 26 de octubre de 2009

Confusión

escuché que dijo que el sexo, el amor y la convivencia no se podían unir, por eso el matrimonio es disfuncional. yo dije "siiiii, de hachazo". me puse a conversar (con otras personas, no solo) y al final llegué a la conclusión: el matrimonio no sirve, el sexo puede darse sin amor, el amor puede darse sin sexo, pero tmbn puede darse el amor y el sexo. y todo esto hablando empíricamente. luego llegué a la segunda conclusión: q deberia ser chvr un grupo de 4 o 5 personas que se amen, tengan sexo, y tengan una banda de musik.
y la tercera conclusión: es que no tengo nada que hacer.

sábado, 10 de octubre de 2009

pulgas


putamadre las pulgas!!

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aprovecho

(

domingo, 4 de octubre de 2009

la santísima


digo: que fácil es explicar la santisima trinidad diciendo que no se puede entender, pero que no es irracional.


interrogador: y ¿qué es la santísima trinidad?


digo: son las tres personas que subsisten en dios. dios tiene una sola naturaleza divina, pero tres personas: el padre, al conocerse genera al hijo; el hijo y el padre por amor generan al espíritu santo.


interrogador: ¡maldito! eres cristiano.


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viernes, 2 de octubre de 2009

Interesante

Digo: interesante pero ... - no se me ocurre nada en ese instante- interesante.
Interrogador: ¿Qué quieres decir?
Digo: a que el objeto tiene unas características particulares que lo distinguen de los demás, y yo tengo una inclinación por aquellas características. El interés depende del objeto y el sujeto - a la hora que recuerdo las clases de periodismo -_-
Interrogador: zZZZZZ.....

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Digo soy yo.

domingo, 20 de septiembre de 2009

trozos, trozos, trozos

Hojas amarillas de periódicos baratos
como amarillas las palmas de mis manos
ansiosas de tener entre ellas las de alguien más,
hojas metálicas que pueden cortar
que cortan los átomos del aire repleto de fantasías
como la hoja de una navaja puede cortar
y corta el cuello de una gallina,
hojas de papel
rojo, celeste, rosado, amarillo,
verde, violeta, anaranjado, negro,
blanco,
todos estos cientos de hojas flotan
en la cancha de fútbol del colegio.

Pienso, pienso, pienso
y maldigo al colegio
por todo y con todo lo que se me ocurre.

En el centro de la cancha
hay
un joven sentado.
Esconde la cara,
tiene miedo a los periódicos
porque pueden mostrarle cosas que se niega a aceptar,
tiene miedo a las manos amarillas,
a los metales porque lo pueden cortar
como a la gallina,
que ahora degollada reclama furiosa por haber sido invocada,
tiene miedo a tanta cantidad de colores
porque hacen que todo parezca tan sintético,
como un mundo de muñecas,
muñecas que parecen incansables de sonreír,
pero que en realidad ya no resisten más vivir
junto a un tonto compañero,
ni seguir siendo vendidas a niñas bobas.

Todo parece trozos, trozos, trozos
y más trozos de recuerdos,
pero no lo son,
o, por lo menos
no son mios.
Los mios están en el tacho,
el que nunca entrego al camión de la basura
porque aún hay esperanzas.

sábado, 5 de septiembre de 2009

lunes, 31 de agosto de 2009

tu y yo

Estamos en un cuarto medio vacío,
todo parece de color marrón,
todo tan otoñal,
menos nosotros
tan verdes.

Yo estoy sentado en el piso
con el mismo ánimo cansado de siempre,
a mi alrededor hay periódicos desparramados,
nadie los ha leído ni los leerán.

Tu estás de pie,
mirando el techo
como si se nos fuese a caer encima
o como si fuesen a salir millones de insectos del algún agujero;
aún tienes algunos cálculos en tu cabeza,
pero se están yendo poco a poco.

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Tu mirada en un momento parece púrpura,
estas ahí sentado en el piso en medio de periódicos inservibles,
los dedos de tus manos chocan continuamente con el suelo,
y seguro te estás desesperando de este instante,
del incontrolable silencio.

Yo estoy de pie,
pero me estoy cansando,
me canso del momento,
de los estudios, de la televisión,
de la vida, del alcohol, de los amigos,
de todo menos de algunas canciones.

Estamos en un cuarto que parece estar recargado de colores,
menos en nosotros
que estamos en blanco.
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Entonces suspiro y digo: "estoy obeso",
pero no es cierto,
sólo estoy desesperado;
tu sonríes porque soy más delgado que tú,
y me miras y dices: "vamos a tomar".
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Entonces suspiras y dices: "estoy obeso",
y yo me rio porque en algún momento estuviste cerca de serlo,
y me doy cuenta de que no hay otra cosa más,
y digo: "vamos a tomar".