domingo, 7 de marzo de 2010

comiendo chocho

cuando estuve en paramonga comí chocho, que me gusta mucho pero sólo como cuando voy para allá porque en piura no hay, y me acordé de esta canción:

martes, 2 de marzo de 2010

-Sabéis lo que he soñado -dijo Frank-. Podéis proporcionar el placer.
En el rostro de la cosa se abrió una brecha, los labios se curvaron en una mueca de desprecio: la sonrisa de un babuino.
-No como tú lo entiendes -fue la respuesta.
Frank iba a interrumpir, pero la criatura alzó una mano que lo silenció.
-Existen estados de las terminaciones nerviosas -dijo- , estados que tu imaginación, por febril que sea, no podría ni siquiera evocar.
-¿ ... Sí?
-Oh, sí. Desde luego que sí. Tu depravación más querida no es más que un juego de niños al lado de las experiencias que ofrecemos. ¿Querrás compartirlas?
Frank contempló las cicatrices y ganchos de aquellas criaturas. Una vez más, su lengua era incapaz de expresarse.
-¿Querrás?
Fuera, no muy lejos, el mundo empezaba pronto a despertar. Lo había visto despertar desde la ventana de esta misma habitación diía tras día, el mundo se levantaba, rumbo a otra ronda más de infructuosas ocupaciones, y siempre había sabido, lo sabía, que allí fuera ya no quedaba nada capaz de excitarlo.
-Mostrádmelo -dijo.

Hellraiser-Clive Barker

sábado, 23 de enero de 2010

viernes, 8 de enero de 2010

jueves, 24 de diciembre de 2009

navidad

¿y el calentamiento global?

martes, 15 de diciembre de 2009

martes, 1 de diciembre de 2009

Cuello y colores

Se acerca a la cama,
inclina su cuerpo
para que su rostro llegue al cuello que ama,
ahí permanece un tiempo,
y lo huele como a una rosa.


Salpicaduras de pintura aparecen en todo el cuarto,
en los cuerpos, en el aire,
en las nubes
y en las estrellas que aparecen
porque repentinamente se hizo de noche.
En un instante el cuarto parece un cuadro de Jackson Pollock,
pero sólo por ese instante
por que aquellas manchas desaparecen después de unos segundos.

La ventana,
la puerta,
la lámpara,
el piso,
las paredes,
el techo,
todo está allí,
aunque en ese momento
sólo sientan la cama,
las sábanas,
los polos,
la piel,
las manos,
los pies,
el cabello.
Unos labios besan un pecho,
y una sonrisa aparece.
Unos ojos que brillan y otros que se cierran.
Dos aves vuelan afuera.
El sol aparece de nuevo.
El sol está rojo y morado.
Unos pies que juegan,
unas manos que tocan todo.
Se escucha la playa,
las olas y las piedras.
El mar está a cientos de quilómetros,
pero se escucha.
Al final
los labios se juntan.